No solo musas: mujeres que pintaron y esculpieron la historia

Con motivo del 8M: Día Internacional de las Mujeres, el alumnado de EPVA viaja al pasado para revisar con mirada crítica las limitaciones sociales que tuvieron muchas artistas para acceder al mundo del arte.

Durante el Renacimiento y el Barroco, no todas pudieron formarse académicamente como un hombre, con algo de suerte consiguieron compartir taller donde se les ordenaba reproducir el estilo o el trabajo de otros, para aligerarles el camino hacia la fama. Con cuidado de no destacar en talento ni belleza. Cuantos más logros conseguía, mayores eran las injusticias con respecto a la valoración de su trabajo. Hasta hacer relativamente poco tiempo, ciertos museos nacionales escondían cuadros de dudosa autoría, pendientes de confirmar la identidad de sus obras.

Si eran hermosas, además, correrían el riesgo de ser usadas como meros modelos, acosadas o convencidas para otros menesteres cotidianos.

Conforme avanzaba la historia, se ampliaban las oportunidades para formarse y brillar. Eran nuevos tiempos donde las mujeres artistas compartían con sus colegas hombres una vida social y profesional. Se intercambiaban ideas y puntos de vistas estéticos y estilísticos, sus nombres salían de anonimato aunque ligados siempre a una referencia masculina.

A pesar de todo, con esfuerzo y con nuevas perspectivas sociales, la Historia les ha dado su lugar y hoy en día podemos disfrutar de multitud de exposiciones de mujeres reconocidas. Las musas son solo espíritus que vienen a visitarlas en sus mentes y en sus sueños, para decirles: «Venimos del pasado para recordarte que tú también crearás y pintarás en la historia, una historia plural y diversa, donde el valor no reside en el género, sino en el ARTE y en la VIDA».

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